Posted by : Damisella 1 ene 2016




Me había quedado dormida, pero el ir y venir de gente hizo que me despertase sobresaltada.
No sabía que medicación me habían puesto, y dado que la medicación de los humanos no solía hacer efecto en los míos, ese sueño, casi me supo agridulce…
Pero al despertar tenía una ventaja conmigo, era noche cerrada y el personal del hospital había disminuido a la mitad, eso me daba un aliciente para poder salir de allí a dos patas, sin llamar demasiado la atención.
Me mantuve un rato alerta y al no advertir peligro alguno, procedí a desconectar las maquinas que estaban enganchadas a mí, antes de quitarme las vías, los parches y todo lo demás.
Mis heridas ya habían cicatrizado y no era necesaria tanta pantomima.

Cuando abrí la puerta, la mantuve entornada hasta que la enfermera que estaba en el mostrador desapareciera al pitar una de las máquinas de algún pobre paciente.
Fue ese momento el que aproveche para, con el camisón aun del hospital  salir a hurtadillas de mi habitación, deslizarme por el pasillo hasta topar con un cuartito de enfermeras, y tras comprobar que solo había una muchacha, que tenía pinta de estudiante, al juzgar por su aspecto juvenil, y desarrapado, como si llevara ahí más horas que muchos pacientes, y ver que esta dormía sobre una camilla colocada para ese uso… Me dio aún más esperanza.
Hice acopio de una bata y unos zuecos de esos modernos, le robe a la pobre enfermera sus gafas y una carpeta que tenía encima de la mesa y me encamine fuera “revisando” los informes que traía la carpeta, y cuál fue mi sorpresa que entre ellos estaba el mío, eso me daba una clara oportunidad de poder borrar mis huellas al más puro estilo humano.

Iba enfrascada en la lectura del mismo cuando un olor hizo que mis ojos se tornaran de nuevo animales, que toda mi piel se erizase y que mi lobo aullara, haciéndome girar en un pasillo, que no conducía a la salida.
Atravesé el pasillo despacio asomándome a cada una de las puertas lo justo para observar las penumbras de su interior y aspirar el aroma que emanaban las personas de allí, solo para irme defraudando una, tras otra…Hasta que una de las ultimas puertas trajo consigo el regocijo de mi animal y la alegría a mi cuerpo.
Entre despacio y la imagen que se presentó ante mi fue como un mazazo proveniente de arriba.

El hombre al que mi bestia con tanto ahínco había intentado salvar, estaba postrado en una cama, con tubos por todos lados, tenía vías en ambos brazos, un tubo para respirar, aparte de que contaba con varias escayolas a lo largo de su cuerpo, un escalofrió me recorrió de la cabeza a los pies.

-No sé porque tenía la intuición de que antes de huir te pasarías a verle.-

Esa voz me hizo girarme sobre mis talones, para encontrarme en un rincón oscuro con el medico de ojos azules que me había atendido a mí, lejos de asustarme arrugue la nariz y fruncí el ceño, no entendía como mi lobo había estado tan concentrado en el olor del paciente que no había detectado que había alguien más en la habitación.
Pero fuera como fuese, había sido pillada y lejos de amilanarme o querer salir huyendo algo me hizo girar mi cuerpo, casi interponiéndolo por inercia entre el hombre de la cama y el doctor que alzo una ceja al observar como mis manos apretaban aún más la carpeta contra mi pecho, casi como si ese simple objeto fuera una barrera insalvable.

-No me tienes que tener miedo, solo soy un médico – Susurró y cada una de esas palabras se filtraron en mi mente haciendo que mi lobo gruñera y que yo, por inercia enseñara los dientes. Si hubiera estado en mi forma lupina tendría todo el lomo erizado- Vale, vale…Cálmate gatita, no te voy a hacer nada, ni a él tampoco. ¿Quieres saber cómo está?-

Esa pregunta me pillo tan desprevenida que la tensión en mi interior se aflojo levemente, aunque algo me decía que no podía bajar la guardia con ese hombre, asentí levemente con la cabeza y si un paso atrás.
Se levantó con una elegancia impropias en los humanos y ese simple gesto, acompañado de su sonrisa puso mi cuerpo aún más en alerta y resople apartándome de su camino poniéndome al lado de la cabecera de la cama, mientras el cogía el historial que estaba depositado a los pies de la cama.

-Veamos…-Susurro, más para él mismo que para mí cuando empezó a ojear el historial- La operación ha sido todo un éxito, pero pese a eso, no consigue remontar del coma, el dolor está siendo paliado por morfina… Y la cosa pinta mal.- Alzo los ojos por encima de la carpeta- Tenia varios huesos rotos y el bazo reventado, si…No le hubieran sacado de allí a tiempo habría muerto por shock hipovolémico…Vamos, desangrado. Tenía también varios golpes en la cabeza y se aprecia un par de derrames, que ya han sido drenados, por lo que medicamente no podemos hacer nada más que esperar que el señor Gilbert despierte por si solo en las próximas veinticuatro horas, ya que lleva tres días siendo operado, escaneado, pinchado, y un largo etcétera casi, a diario… Algo más que pueda hacer por usted, señorita Rodríguez?-

Tanta información habría colapsado el cerebro de un humano cualquiera, pero yo no era humana y eso me daba una ventaja, había entendido todo y mi cerebro había tardado la mitad de tiempo que el de cualquiera en procesarlo, ya que una de mis carreras en otra época había sido la medicina.
Pero no pude sino tragar saliva y pasarme la lengua por los labios al sentirlos de repente demasiado secos y luego carraspee, poniendo mis pensamientos en orden antes de ponerme firme y mirar esos ojos azules que cada vez me parecían menos humanos.

-Sí, ciertamente puede usted indicarme donde está su hija, y traerme el alta voluntaria para que me pueda ir sin necesidad de dejar mal a su hospital por la fuga de una paciente?-

Le dedique mi mejor sonrisa y ese gesto le hizo abrir los ojos de par en par, al parecer nunca se había encontrado con una mujer que dijera las cosas en toda su plenitud.

-Marta, por ahora hay una investigación en curso sobre el suceso del accidente, por lo que no puedo dejarla salir del hospital…-Carraspeo y se acercó a mí, aunque se detuvo al recordar la primera pregunta- Y la niña, está ahora mismo con los servicios sociales-

-¿Cómo?- Gruñí y me encare a él acercándome hasta que mi nariz casi rozaba su mentón, debía reconocer que el jodido era alto- Quien es usted para retenerme? Donde está la policía custodiándonos? –Hice un amplio gesto con la mano, que abracaba al señor Gilbert y la estancia- Además, sabe…Voy a irme tanto si quiere usted como si no.-


Sentencie y me gire dispuesta a cumplir mi palabra, pero entonces el doctor cometió el error de agarrarme del brazo, un error para ambos, ya que la electricidad que surgió de ese contacto me hizo detenerme en seco, y sentir como mi bestia aullaba, sin saber bien si de miedo o de satisfacción, pero mi piel humana se erizo y la boca se me seco en el acto…

Leave a Reply

Subscribe to Posts | Subscribe to Comments

- Copyright © Tinta de Pensamientos - Hatsune Miku - Powered by Blogger - Designed by Johanes Djogan -